Friday, 10 July 2026

ARTICULOS VARIOS---DE INTERES ACTUAL.

 "Alcalde de Panamá" es tendencia porque luego de poner dispositivos rastreadores (AirTags) en la ayuda humanitaria que se envió desde su país a Venezuela, reveló que una parte de ella terminó en Maturin, Edo Monagas, a más de 500 km de distancia de la zona afectada.*


╰──⌲⫸ ●🇵🇦🇻🇪‼️ |  El alcalde de Ciudad de Panamá desató controversia tras afirmar en redes sociales que logró rastrear con un dispositivo tipo Apple el envío de ayuda humanitaria con destino a Venezuela.

●☞●☞Según su publicación, el seguimiento del cargamento habría revelado que parte de la asistencia no llegó a la zona inicialmente prevista, sino que terminó en Maturín, estado Monagas, lejos del área afectada por la emergencia.

●☞En tono sarcástico, el burgomaestre cuestionó la cadena de distribución y sugirió posibles irregularidades en el manejo de la ayuda, lo que generó una fuerte reacción en redes sociales y abrió debate político en torno al destino de la cooperación internacional.

🇸🇻🇻🇪⛑Contra todo pronóstico, la esperanza perdura ((🌎))

⿴⃟ٍࣽ⿴⃟ٍࣽ⿴⃟ٍࣽ⿴⃟ٍࣽ⿴⃟ٍࣽ⿴⃟ٍࣽ
⿴⃟ٍࣽDónde falta Gobierno Sobra Pueblo 🇻🇪 


------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Mister President: No sume toneladas a la desgracia”
Soledad Morillo Belloso

Me controlo. Pero el control, a estas alturas, es como intentar sostener agua entre los dedos: se escurre, se rebela, se burla de mí. No hay un solo milímetro de mi cuerpo —ni de mi piel, ni de mis huesos, ni de esa zona secreta donde uno guarda lo que ama y lo que teme— que no duela. Todo está en indignación, en incendio, en ese temblor que no se ve pero que te desordena por dentro.

Tengo setenta años. He visto deslaves que parecían bestias bajando de la montaña con hambre de pueblo. He visto ríos crecer como si recordaran que eran dioses. He visto casas abrirse como libros rotos después de un terremoto. He visto madres buscando hijos entre barro, hombres cargando ancianos, comunidades reconstruyéndose con las uñas. Tragedias que marcaron generaciones y se volvieron cicatrices en la memoria nacional.

Pero jamás había visto un desastre donde el Estado se evaporara así, con esta frialdad que corta, con esta cobardía que ofende, con esta ausencia que pesa más que los escombros. Una cosa es la fuerza de la naturaleza. Otra es la renuncia del poder, el abandono deliberado, la indiferencia que se siente como una bofetada en pleno duelo. El Estado, que debería ser puente y refugio, se volvió sombra que se retira, que se esconde, que deja al pueblo desnudo. O que, peor, llega a impedir, a saquear. Como si en medio del derrumbe alguien hubiera apagado la luz y cerrado la puerta por dentro. Como si el país entero hubiera quedado huérfano.

Que no debe sorprendernos, me dicen. Y es cierto. Pero esa certeza duele más. Porque esto es la crónica de una tragedia anunciada. No es un rayo en cielo despejado. Es el resultado de años en los que fuimos escribiendo advertencias como quien deja migas de pan en un bosque que se está quemando.

Años alertando que estaban carcomiendo al Estado como termitas que trabajan de noche, silenciosas, invisibles. Años diciendo que cada institución se volvía cascarón, que cada estructura se vaciaba, que cada ministerio era ya sólo un nombre pintado en una puerta oxidada. Años viendo cómo el Estado se convertía en una fachada sostenida por alambres, una maqueta mal hecha que apenas servía para posar en cámara.

La carcoma no empezó ayer. Empezó cuando confundieron poder con propiedad. Cuando el Estado dejó de ser casa común y pasó a ser botín. Cuando la burocracia se volvió pantano donde todo se hunde: eficiencia, responsabilidad, urgencia, vida misma. Y nosotros insistimos. Escribimos. Gritamos. Documentamos. Dijimos que estaban desmontando las vigas maestras, serruchando las columnas, dejando al país sin huesos.

Y ahora, en medio del desastre, todo eso sale a flote. Porque lo que se cayó no fue sólo tierra, edificios o carreteras. Lo que se cayó fue el Estado mismo, ese que debería haber estado ahí, firme, respirando junto al pueblo. Pero no estaba. No está. Y no estará mientras sigan gobernando desde la soberbia y el afán de lucro delincuencial e inmoral.

Mister President Trump: se lo digo sin rodeos. No sume toneladas a la tragedia. No convierta un país herido en un país aplastado. No añada peso donde ya no queda aire.

Escuche a quienes están tratando de explicarle: a los técnicos que conocen la tierra, a los rescatistas que saben dónde está la vida, a los expertos que llevan años advirtiendo que el Estado venezolano estaba siendo carcomido desde adentro. Escuche a los estrategas que intentan explicarle que el escenario cambió y que su plan de tres fases no va más.

Lo que hoy vemos no es sorpresa. Es la consecuencia de una demolición lenta, metódica, anunciada. Y usted tiene en sus manos la posibilidad de no empeorar lo insoportable. No convierta la tragedia en espectáculo. No la use como moneda política. El tablero cambió.

Se lo digo con la voz de quien ha visto demasiados desastres y negligencias: no sume toneladas a la desgracia.



------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


El Barong Ket vs. La Behetría y Míster DT
Artículo de opinión
Héctor Simosa Rosales


Hugo Chávez logró convertir convenientemente el país en una especie de behetría, propia de las épocas medievales vividas en Europa. Sus obedientes seguidores han sido sumamente obstinados en mantener a toda costa vigente, floreciente, la behetría.

Esta maléfica obra social fue lograda mediante el empleo de enmiendas constitucionales, manipuladas con un revestimiento leguyerico de baja calaña, con el objetivo de afianzarse, de por vida, en el poder para huir, escapar y NO responder responsablemente ante la justicia, por lo infame de sus actuaciones gubernamentales.

Mientras, continúa la diatriba sin fin dentro de la oposición, en la búsqueda de un líder con características utópicas sobrenaturales, que organice y represente como un todo a la diáspora opositora para enfrentar al innombrable sistema opresor y depredador.

Dejemos de buscar, idealizando como en el folclore balinés, a un mítico Barong Ket, ese impoluto, justo y sabio líder que nos librará definitivamente del caos impuesto por el brujo Rangda (sabanetense aspirante a reyezuelo) en su paso por el territorio venezolano, devolviéndonos la calma, el orden, la paz y armonía a esta atribulada nación.

Los opositores no se han dado cuenta de que el narcochavismo tampoco tiene, según esa concepción, otro líder sustituto. Que el único “líder” fue el aspirante a dictador vitalicio. Los que le sucedieron solo se han refugiado en su nefasto legado, al mejor estilo político venezolano de la 4ª. República, empeorando la situación del venezolano.

Para colmos, Míster DT, trata de demostrar que tiene una sana intención dejando intacto el legado de Chávez, a pesar de ayudar con la captura del “narco líder encargado” y alivianar la situación política.
Mientras, míster DT trata de resolver un problema profundo. Para el común, pareciese una tarea fácil, ya que el problema fundamental a resolver es uno solo: desenmascarar, desinstalar, desnudar a esa atrabiliaria mescolanza político-ideológica que se denomina “chavismo”, con el objetivo de disminuir la nociva influencia que ejerce sobre un esperanzado sector de la  población, que vive de las migajas e ilusiones que reparten los hegemónicos de turno. Y que estas van a desaparecer una vez tengamos el orden jurisdiccional civil restituido y modernizado.

Para Míster DT, se le complica la tarea, ya que cree o le hacen creer sus ayudantes que no tiene a mano un líder verdadero, legítimo, adecuado, que esté debidamente preparado para asumir las riendas de esta behetría descarnada y distópica. Esto, pareciese ante los ojos de los venezolanos, una idea que no le conviene al míster DT, el tener, formar o aupar de alguna manera al líder a encargarse del gobierno. Idea que seguramente le proviene de una formación política tradicional en su país, y es asumida con terribles deformaciones o interpretaciones en el nuestro.

Trataré de explicar el anterior punto. Los políticos opositores venezolanos, aspirantes a ser el líder necesario, requerido, siguen aferrados al proceder ortodoxo manejado por las cúpulas (cogollitos) de los viejos partidos. Donde los candidatos son seleccionados o ungidos “digitalmente”. Esta operación, sin tomar en cuenta la preparación o méritos académicos y morales que se deben considerar para dirigir la nación y/o sus instituciones. Todo esto está basado en seleccionar, según un supuesto orden de antigüedad en el partido y por el derecho, asumido o heredado, que le ha llegado su turno de “liderar”. Aquí inferimos que no cabe la opción de apoyar incondicionalmente al nuevo líder surgido, así sea del resultado mayoritario de unas elecciones libres. Caso que nos ocupa en la actualidad.

Estos políticos NO se han adaptado a los nuevos tiempos. NO han entendido que la conciencia política del pueblo está cambiando de acuerdo con los tiempos, que está evolucionando, que está tomando nueva forma de participación. En pocas palabras, a estos devaluados políticos NO les da la gana de cambiar, de oír a la gente, de renovarse. NO se dan cuenta de que están labrando su propia destrucción política al mismo tiempo que están ayudando al chavismo a sembrar, a fomentar la anarquía, el odio, el resentimiento social como la nueva forma de hacer política.

Los sociólogos teóricos han pretendido imponer una especie de cartabón con las características esenciales de lo que es o debe ser un líder, y sus características conceptualmente hablando. Esas definiciones estereotipadas de vieja data ya NO aplican en forma cerrada en esta época. ¿Por qué? Sencillamente porque NO las han renovado, no las han adaptado a los modernos tiempos en que vivimos. Me disculpo de antemano si los sociólogos ya reinventaron el nuevo estereotipo y las reglas para identificarlo.

Insisto, NO existe ese líder idealizado y requerido por muchos. Esto es, no hay un Barong Ket. En su lugar, el papel de liderazgo ha pasado a ser interpretado individualmente por cada ciudadano consciente de sus deberes y obligaciones cívicas para con los suyos y la patria. Los líderes somos nosotros, cada uno de nosotros. Ya basta de pseudolíderes prefabricados por cúpulas partidistas, armados o NO a gusto del cliente según los libros contentivos de teorías caducas o sus interpretaciones particulares y oscuras de las cúpulas comunicacionales de los partidos.

Este papel de líder que debemos desempeñar en una u otra forma, abierta o por omisión, es producto justamente de la evolución de las comunicaciones modernas, de los mecanismos de educación masiva implícita en los mensajes transportados y difundidos por esos medios. Que al asimilar o analizar esos mensajes nos estamos adiestrando como líderes al tomar conciencia de nuestros deberes cívicos, morales. Y de la forma de hacer hincapié en la ejecución correcta de formular normas públicas.

Al asumir nuestro papel intrínseco de líder, debemos influenciar a Míster DT, formando una corriente de opinión fuerte, centrada en objetivos a resolver uno a la vez, de forma coherente, responsable, lógica, racional y fácil de entender para el pueblo venezolano y para los consejeros de Míster DT. Este proceder nos ayudará a evitar los atascos que se presentarán y a resolverlos satisfactoriamente para beneficio de todos, antes de elegir honesta y democráticamente el tan ansiado líder proveniente de unas elecciones libres y democráticas. 

No comments:

Post a Comment