Fuente: EL NACIONAL https://share.google/
Es inconcebible e incomprensible desde todo punto de vista, que aceptemos dialogar e ir a elecciones en las que participen los criminales que durante 27 años nos destrozaron nuestras vidas, nuestra dignidad y nuestro país; y además es una afrenta, una grosería y una vergüenza a la necesaria aplicación de la justicia, que es el fin del derecho, porque garantiza la libertad y la perseverancia de los principios morales y éticos esenciales para la convivencia pacífica y social
Después de leer estas insólitas noticias y haber pasado 27 años del secuestro que venimos sufriendo fisicamente y padeciendo ética y moralmente en Venezuela, por las mafias chinas, rusas, iraníes y cubanas del crimen organizado internacional, representados por Chavez Maduro y sus ad lateres asesinos del régimen, como los colectivos, el Hezbolá, al ELN y las Farc, no me queda ninguna duda que necesitamos urgentemente un proyecto educativo.En efecto, nos encontramos que a partir del pasado 3 de enero y después de la tragedia sísmica del 24 de junio, la mayoría de las noticias se centran en la reconstrucción económica e institucional de nuestro país, como estas que arriba reproduzco, pero desafortunadamente no las podremos lograr sino comenzamos con un profundo y verdadero proceso educativo, que nos lleve a corregir nuestros errores.
Por cierto, a partir del afortunado encarcelamiento de Maduro y Cilia el 3 de enero del 2026 y de los terremotos del 24 de junio, nos percatamos de la importancia del significado de las palabras, Educación. Comunicación, Error, Codicia, Progreso, Reconstruir e Institucionalizar y la conexión de ellas entre si, porque las palabras, además de estructurar y ordenar nuestras esenciales y necesarias comunicaciones, nos enseñan a entender las realidades y el proceder de las acciones que ejecutamos, en base a los conceptos que nos formamos a consecuencia de las mismas, en virtud que moldean nuestra forma de pensar y de crear los principios morales, que son la verdadera esencia de producción de normas de las leyes de convivencia social del conglomerado humano. Todo lo cual, redunda en una transmisión de conocimientos que garantiza una evolución educativa, que facilita obviamente, la solución de conflictos.
Ahora bien, asimismo las palabras pueden inspirar, motivar y movilizar masas, manipular opiniones y dirigir voluntades políticas o comerciales, que pueden acarrear a implicaciones legales y éticas contradictorias, ya que se debe precisar correctamente su semántica y así obtener una insustituible hermenéutica, debido a que una sola palabra malinterpretada en un contrato, una ley o un proyecto, puede cambiar sentencias, derechos, obligaciones y cometidos planificados.
En efecto, después de declarar nuestra independencia, cometimos muchos errores que venimos arrastrando desde esa época hasta hoy en día, originadas por la codicia de poder, tales como traiciones, engaños, el asesinato del Mariscal Sucre y el intento en Bogotá al Libertador, las equivocaciones derivadas por falta de comunicación y centralismo que originaron la Cosiata, la brutal e interminable guerra Federal y todos los golpes de estado e ilegítimas actuaciones para defenestrar gobiernos legítimos, como fuimos testigos durante el siglo XX, episodios estos sobre los cuales se han escrito muchos libros; y desafortunadamente, esa codicia por el poder sigue vigente y ahora acompañada por el dinero, lo cual la hace mucho mas peligrosa para reestructuración económica y la creación de instituciones democráticas representativas de un Estado de Derecho que tanto anhelamos y apremiamos, por lo que nos resulta incuestionable e indispensable comenzar de inmediato con un proceso educativo que empodere a las personas, ya que las hace mas prosperas y las conduce a crear sociedades mas equitativas, prósperas y democráticas, que fortalecen estado de derecho y preparan a los individuos para participar de manera activa y responsable en la democracia.
ARG
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